Si bien las montañas de Costa Rica son un refugio para las aves residentes de plumaje vibrante y cantos melodiosos, nuestros visitantes alados nunca dejan de sorprendernos. Una de esas visitas que engalana nuestro cielo por un corto período cada año es la Becaína Hudsoniana (Limosa haemastica), campeona de los viajes de larga distancia.
Un Ave Playera de Corazón
Aunque es posible verlas en nuestras exuberantes tierras altas durante la migración, la Becaína Hudsoniana es un ave playera pura sangre. Perteneciente a la familia de los Scolopacidae, posee patas largas perfectamente adaptadas para vadear en marismas y aguas poco profundas. Su nombre científico, Limosa, deriva del latín “limus” que significa lodo, destacando su hábitat predilecto.
Una Transformación Deslumbrante
Imagine un ave que cambia su atuendo ¡dos veces al año! Durante la temporada de reproducción en los pantanos y la tundra ártica de Alaska y Canadá, el macho de la Becaína Hudsoniana luce un plumaje nupcial espectacular. Su vientre se torna de un rojo intenso oxidado, contrastando maravillosamente con su dorso marrón moteado.
Para cuando llegan a Costa Rica en su migración hacia el sur, han adoptado un plumaje grisáceo-marrón más discreto, perfecto para camuflarse durante su largo viaje. Esta notable transformación les ayuda a conservar energía y mantenerse a salvo de los depredadores.
Campeona del Vuelo de Larga Distancia
¡La Becaína Hudsoniana tiene el récord del vuelo sin escalas más largo de todas las aves! Su increíble viaje las lleva desde sus zonas de reproducción en el Ártico hasta el extremo sur de Sudamérica, ¡una distancia de casi 16,000 kilómetros!
Una parte significativa de este vuelo se realiza sobre mar abierto, ¡algunos individuos vuelan hasta siete días sin parar! Sus alas largas y delgadas y su cuerpo ligero están perfectamente adaptados para estas hazañas fenomenales de resistencia.
Observando a la Becaína Hudsoniana en Costa Rica
Si bien la Becaína Hudsoniana no es un ave común en Costa Rica, los observadores de aves con buen ojo pueden verlas durante sus períodos de migración, generalmente entre marzo y mayo en primavera y de septiembre a noviembre en otoño.
Se las puede ver descansando y recargando energías en marismas de agua dulce, lagunas y campos inundados, a menudo junto a otras aves playeras como los playeros picogrises y las patas amarillas. Busque su pico largo y curvo hacia arriba, sondeando el barro en busca de invertebrados ocultos como gusanos y crustáceos.
Un Vistazo a un Fenómeno Global
Ver una Becaína Hudsoniana en Costa Rica es una oportunidad de presenciar una maravilla del mundo natural. Estas elegantes aves conectan el Ártico con el hemisferio sur, recordándonos la interconexión de nuestro planeta.
Entonces, la próxima vez que esté en nuestro refugio de montaña, mantenga los ojos bien abiertos para ver a estos increíbles trotamundos. Un vistazo fugaz de la Becaína Hudsoniana es un recordatorio de las maravillas que vuelan por nuestro cielo.
Para obtener más información, consulte nuestra guía completa sobre las aves de Costa Rica.






