En lo alto del dosel de las selvas tropicales de Costa Rica, un destello vibrante de color podría llamar su atención. Se trata de la Conura Frentidorada, un loro pequeño y cautivador que aporta una chispa de alegría al abrazo esmeralda de la jungla. Si bien no se las ve tan comúnmente como a algunos de sus parientes costarricenses más llamativos, estas aves tienen un encanto especial para aquellos que tienen la suerte de encontrarlas.
Un Cuento de Dos Conuras Frentidoradas
¿Sabías que hay un poco de confusión en torno al nombre “Conura Frentidorada”? ¡Es verdad! Este apodo se aplica a dos especies distintas, siendo Costa Rica el hogar de una de ellas. Aquí, en nuestro refugio de montaña, lo más probable es que encontremos a la Eupsittula canicularis, también conocida como Conura Frentiaranja o Conura Media Luna.
La otra contendiente por el título de frente naranja es la Conura de Malherbe (Cyanoramphus malherbi), que se encuentra muy lejos, en los exuberantes bosques de Nueva Zelanda. Aunque comparten la mancha naranja vibrante en la frente, estas dos conuras pertenecen a géneros diferentes y tienen apariencias y hábitats únicos.
Una Joya del Dosel de la Selva Tropical
Nuestra Conura Frentidorada residente es un espectáculo para la vista. Imagine un loro pequeño, aproximadamente del tamaño de un zanate común, con un plumaje de un verde deslumbrante. Este manto verde actúa como un camuflaje perfecto en medio del follaje de la selva tropical. Pero luego viene el toque vibrante de color: una banda naranja brillante adorna su frente, como un pequeño rayo de sol. Sus mejillas lucen un suave tono amarillo y sus ojos están enmarcados por un anillo de piel amarilla desnuda. Las plumas de la cola son de un azul encantador, agregando otra capa de vitalidad a su apariencia.
Una Mariposa Social
Las Conuras Frentidoradas rara vez se ven solas. Prefieren revolotear entre los árboles en pequeñas bandadas, sus llamados – una mezcla de chillidos fuertes y chirridos más suaves – resonando a través de la selva tropical. Estas aves sociales a menudo se las ve alimentándose juntas, sus diminutos picos son expertos en romper nueces y semillas. También disfrutan deleitándose con frutas y flores, agregando un toque de color a su mundo ya vibrante.
Un Tesoro por Descubrir
Si bien no se las ve tan fácilmente como a otras aves de Costa Rica, el encanto de la Conura Frentidorada radica en su naturaleza escurridiza. Un vistazo fugaz de su plumaje esmeralda y naranja en medio del follaje denso es una recompensa para el observador paciente.
Nuestro refugio de montaña, ubicado en el corazón de la selva tropical, brinda la oportunidad perfecta para observar estas pequeñas joyas. Con un poco de suerte y un ojo atento, usted podría quedar encantado por un destello de naranja que se desplaza entre los árboles, un recordatorio del tapiz vibrante de la vida que prospera en las selvas tropicales de Costa Rica.
Para obtener más información, consulte nuestra guía completa sobre las aves de Costa Rica.






