En lo alto de las montañas de Costa Rica, nuestro refugio ofrece vistas impresionantes y la serenidad de la naturaleza. Pero aventúrese a las tierras bajas y le espera una magia diferente. Aquí, en el mundo oculto de los pantanos de agua dulce y los lagos con juncos, prospera un maestro del disfraz: el Avetoro Común.
Si bien no es tan llamativo como las lapas rojas o los saltarines cabeza turquesa, el Avetoro Común tiene un encanto único. Esta garza mediana, con su plumaje veteado en marrón y beige, se mimetiza perfectamente con los juncos, convirtiéndose en una encarnación viviente del camuflaje. Detectar uno es una verdadera hazaña, ya que estas aves prefieren permanecer ocultas, su largo cuello y pico puntiagudo actúan como extensiones del pantano mismo.
¡Pero no se desanime! Si bien la vista es un desafío, el oído pinta una imagen vívida. Particularmente durante las mañanas y tardes de primavera y verano, el Avetoro Común rompe su silencio con un llamado resonante que le ha valido una variedad de apodos coloridos. Desde el evocador “clavador de estacas” hasta el bastante divertido “eructador de agua”, estos llamados – una mezcla de gruñidos, cloqueos y profundos bramidos – resuenan a través del pantano, una melodía inquietante que es a la vez sobrenatural y extrañamente hermosa.
Un maestro del disfraz
La maestría del camuflaje del Avetoro Común va más allá de su plumaje. Cuando se siente amenazado, estira su cuello hacia el cielo, transformándose en un junco viviente, con un movimiento oscilante que imita a las plantas del pantano con el viento. Este increíble despliegue de comportamiento de congelación y retroceso hace casi imposible que los depredadores los distingan de su entorno.
Un depredador paciente
Estas garzas son cazadoras pacientes. Acechan a sus presas – peces, ranas, insectos e incluso pequeños reptiles – con pasos lentos y deliberados, esperando el momento perfecto para atacar con sus picos afilados. Sus largas patas les permiten caminar cómodamente en aguas poco profundas, sus ojos perspicaces escudriñan las profundidades en busca de cualquier señal de movimiento.
Dónde encontrar al Avetoro Común
Si bien es posible que no los vea en nuestro refugio de montaña, el Avetoro Común es residente de las tierras bajas de Costa Rica. Búsquelos en pantanos de agua dulce, particularmente alrededor de las tierras bajas del Caribe y a lo largo de la costa del Pacífico. Parques nacionales como Palo Verde y Tortuguero Teñorio son excelentes lugares para tentar su suerte.
Más que un simple pájaro
El Avetoro Común es una especie indicadora. Su presencia significa un ecosistema de humedal saludable. A medida que estos pantanos enfrentan amenazas de la contaminación y la pérdida de hábitat, el Avetoro Común sirve como un centinela silencioso, recordándonos la importancia de proteger estos ecosistemas vitales.
Entonces, la próxima vez que explore las tierras bajas de Costa Rica, esté atento a los cantos de otro mundo del Avetoro Común. Con un poco de paciencia, usted podría ser recompensado con un vistazo a este maestro del disfraz, un músico silencioso en el corazón del pantano.
Para obtener más información, consulte nuestra guía completa sobre las aves de Costa Rica.






