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La Gema Esquiva: Descubriendo al Rascón Rojizo en Costa Rica

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En las altas montañas de Costa Rica, donde el aire zumba de vida y el abrazo esmeralda de la selva tropical reina, existe un tesoro tímido y raramente visto: el Rascón Rojizo. Este pequeño miembro de la familia de los rálidos puede ser esquivo, pero para el observador paciente, un vistazo de su plumaje rojizo puede ser una experiencia verdaderamente gratificante.

El Rascón Rojizo, también conocido como Rasconcillo Rojo, es un residente de las tierras bajas y las estribaciones del Caribe, con su distribución extendiéndose desde México hasta el noroeste de Costa Rica. Aquí, en el refugio aislado de nuestro retiro de montaña, enclavado en medio de pantanos y verdes campos, estas aves encuentran un hábitat adecuado.

Un Maestro del Camuflaje

Con tan solo 15 cm de altura, el Rascón Rojizo es un maestro del camuflaje. Sus plumas de color marrón rojizo se mezclan perfectamente con los juncos y las hierbas altas que prefiere. Sumado a esto, una naturaleza reservada, lo convierte en un ave que prefiere permanecer oculta, deslizándose entre la maleza y refugiándose rápidamente.

Un Canto entre los Juncos

Si bien los avistamientos del Rascón Rojizo pueden ser raros, su presencia a menudo se anuncia por su distintivo llamado. Un agudo y repetido “ki-ki-ki” perfora la tranquilidad del pantano, una pista melódica de la ubicación del ave.

Un Invitado Vulnerable

La población de Rascones Rojizos en Costa Rica se ha enfrentado a desafíos. Antes considerados comunes, los avistamientos disminuyeron en la segunda mitad del siglo XX. Se cree que la pérdida y degradación del hábitat son los principales culpables. Sin embargo, un rayo de esperanza surgió en 2007 con un avistamiento confirmado cerca de la Estación de Investigación Biológica La Selva. Este descubrimiento sugiere una población potencialmente más amplia y no detectada.

Siendo Testigo de una Maravilla

En nuestro retiro de montaña, nos enorgullece enormemente preservar el hábitat natural que alberga a estas aves tímidas. Al mantener pantanos saludables y minimizar la interferencia humana, le ofrecemos al Rascón Rojizo un refugio seguro.

Si bien observar a un Rascón Rojizo puede requerir un poco de paciencia y un ojo agudo, la recompensa es incomparable. La vista de esta pequeña gema rojiza deslizándose entre los juncos es un testimonio de la resistencia de la naturaleza y la belleza de las maravillas ocultas de Costa Rica.

Consejos para los Observadores de Aves:

  • Temprano en la mañana y al final de la tarde: El Rascón Rojizo está más activo durante estos períodos, lo que aumenta sus posibilidades de escuchar su canto o verlo.
  • Escuche su llamado: El agudo “ki-ki-ki” es su mejor indicador de la presencia del ave.
  • Mantener una distancia respetuosa: Evite perturbar el hábitat del ave o causarle un estrés excesivo.
  • La paciencia es clave: Estas aves son naturalmente tímidas, así que prepárese para esperar y observar.

Siguiendo estos consejos y aventurándose en la serena belleza de nuestro retiro de montaña, quizás tenga la suerte de encontrarse con el escurridizo Rascón Rojizo, una verdadera joya de la avifauna costarricense.

Para obtener más información, consulte nuestra guía completa sobre las aves de Costa Rica.

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