Aquí en nuestro retiro de montaña en Costa Rica, la sinfonía de la selva tropical te arrulla cada noche hasta que te duermes. Pero al ponerse el sol, un tipo diferente de orquesta toma el centro del escenario: el coro nocturno. Entre estos serenateros de la noche se encuentra un maestro del disfraz, el Potoo Norteño (Nyctibius jamaicensis).
Esta ave extraña y hermosa es una verdadera residente de las sombras. Durante el día, es posible que te los pierdas por completo. Su plumaje moteado de marrón y gris actúa como un camuflaje perfecto, haciéndolos parecer una rama rota en un árbol. Posado en posición vertical sobre una protuberancia favorita, se integra perfectamente al telón de fondo de la selva tropical. Sus grandes ojos amarillos están cerrados con fuerza, mejorando aún más la ilusión.
Pero al caer la noche, el Potoo Norteño despierta. Esos ojos antes cerrados se convierten en orbes luminosos, reflejando los rayos de luna que perforan el dosel de la selva tropical. Su pico ancho, similar al de una rana, se abre para liberar un canto inquietante y de otro mundo. Este espeluznante “¡poo-too-woo!” le ha valido el apodo de “poor-me-one” (pobre de mí), aunque su estilo de vida críptico sugiere que le va bastante bien.
Escucha atentamente y quizás tengas la suerte de escuchar todo su repertorio. Sus cantos pueden variar desde gruñidos bajos hasta silbidos agudos, todos utilizados para la comunicación y la defensa territorial.
Si bien no es el ave más activa, el Potoo Norteño es un cazador fascinante. Desde su percha, observa en silencio el mundo nocturno, utilizando su vista y oído excepcionales para localizar a sus presas. Con un ataque rápido como un rayo, atrapa insectos como polillas, escarabajos e incluso pequeñas ranas con su pico ancho.
Estas criaturas curiosas se encuentran en todas las tierras bajas de Centroamérica, desde México hasta Costa Rica. Aquí, en las montañas de nuestro refugio, prefieren las zonas boscosas e incluso los hábitats semiabiertos, siempre que haya árboles altos donde posarse.
El Potoo Norteño es un ave que prospera en los márgenes. Sus hábitos nocturnos y su plumaje críptico lo convierten en un desafío para detectar, pero sus cantos de otro mundo y su apariencia única lo convierten en una verdadera maravilla de la noche costarricense.
¿Intrigado por el mundo nocturno? Nuestro retiro ofrece caminatas nocturnas guiadas por naturalistas expertos, donde podrá aprender más sobre las fascinantes criaturas que cobran vida después del anochecer. Con un poco de suerte, podrá ver al Potoo Norteño, un maestro del camuflaje y un cantante cautivador de la noche costarricense.
Para obtener más información, consulte nuestra guía completa sobre las aves de Costa Rica.






