Aquí, en nuestro refugio de montaña, enclavado en el abrazo verde de las tierras altas de Costa Rica, el coro del amanecer es una sinfonía de melodías vibrantes. Entre los virtuosos intérpretes se encuentra un pequeño maestro, el Soterrey, un residente común pero cautivador.
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Aunque a menudo se encuentra en toda Costa Rica, desde las tierras bajas hasta nuestras elevaciones montañosas, el Soterrey parece especialmente en casa en estas tierras altas. Quizás sea la abundancia de rincones y grietas en los árboles imponentes, la multitud de insectos que alimentan sus cuerpos enérgicos, o simplemente el aire fresco de la montaña que lleva sus canciones con tanta claridad.
Con apenas 5 pulgadas de altura, el Soterrey es una bola de energía inagotable. Su plumaje es un estudio de marrones, grises y beige sutiles, con un toque de rufo asomando en la cola. Pero no te dejes engañar por su apariencia modesta. El Soterrey es un torbellino de actividad, revoloteando de rama en rama, inclinando la cabeza con curiosidad y estallando en canto ante la menor provocación.
¡Y qué canción es! La melodía del Soterrey es una serie compleja de notas silbadas, trinos y traqueteos, a menudo descrita como burbujeante o gorgoteante. Es una canción sorprendentemente fuerte y exuberante para un pájaro tan pequeño, resonando a través de los bosques de montaña y haciendo eco en las laderas. Pero el Soterrey no es solo un solista. Son conocidos por su capacidad de imitar, incorporando fragmentos de canciones y llamadas de otros pájaros en su repertorio, añadiendo una capa juguetona a su ya encantadora actuación.
Estos pequeños cantores son territoriales, defendiendo ferozmente su dominio de los rivales. A menudo los verás posados en una rama prominente, con la cola levantada y el pecho hinchado, cantando su canción como un desafío a cualquier intruso. A pesar de su naturaleza combativa, los Soterreyes también son bastante adaptables. Se instalan fácilmente en estructuras hechas por el hombre, construyendo sus nidos en agujeros abandonados de pájaros carpinteros, casitas de pájaros o incluso en grietas en las paredes.
Aquí en el refugio, tenemos varias cajas nido diseñadas específicamente para los Soterreyes. Es una fuente constante de deleite observar a estos padres ocupados yendo y viniendo, alimentando incansablemente a sus polluelos hambrientos. Ver a los volantones dar sus primeros vuelos tentativos desde el nido es una experiencia conmovedora, un testimonio de la tenacidad y resistencia de estos pequeños pájaros.
Así que, la próxima vez que te encuentres envuelto por el coro del amanecer en las montañas de Costa Rica, presta mucha atención. Podrías avistar al Soterrey, un pequeño pájaro con una gran voz, aportando su propio encanto único a la sinfonía de la montaña.
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