Ubicado en el corazón de las montañas de Costa Rica, nuestro refugio despierta cada mañana con una sinfonía de cantos de aves. Pero en medio de este coro, un destello deslumbrante de negro y esmeralda siempre capta la mirada: el Colibrí de Vientre Negro (Eupherusa nigriventris). Este diminuto joya alada es un habitante de las tierras altas costarricenses, incluidas las mismas montañas que albergan nuestro retiro.
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Un Contraste Impactante
El Colibrí de Vientre Negro hace honor a su nombre. Los machos son un espectáculo, con una máscara, garganta y vientre negros aterciopelados que brillan al sol. Este plumaje oscuro se complementa magníficamente con sus partes superiores verde dorado iridiscentes, creando un contraste impactante. Sus alas son de un marrón rojizo en la curva, añadiendo otra dimensión a su atractivo visual.
Las hembras, aunque no tienen las marcas negras espectaculares de los machos, no son menos hermosas. Lucen un dorso verde y partes inferiores pálidas, con una amplia zona blanca en las plumas de la cola. Esta cola blanca es un elemento clave de identificación, permitiendo distinguirlas del Colibrí de Cola Rayada que se le parece.
Un Maestro del Vuelo
Como todos los colibríes, el Colibrí de Vientre Negro es una maravilla de acrobacia aérea. Sus alas baten a un ritmo increíble, ¡hasta 100 veces por segundo! Este movimiento rápido crea el zumbido característico que da nombre a estas aves. El ojo humano ni siquiera puede seguir el desenfoque de sus alas, lo que les permite flotar en el aire mientras sorben el néctar de las flores.
Construir un Nido
El Colibrí de Vientre Negro es un constructor de nidos ingenioso. Las hembras se encargan de construir el nido, una estructura voluminosa en forma de copa, hecha de fibras vegetales y astutamente camuflada con musgo verde en el exterior. Generalmente construyen su nido a 2-4 metros de altura, a menudo en el extremo de una rama de bambú descendente o en una raíz bajo una orilla. El interior está forrado con fibras vegetales suaves, pelos de animales y plumón, y reforzado con telarañas y otros materiales pegajosos. Esta elasticidad permite que el nido se expanda a medida que los polluelos crecen.
Un Habitante de las Montañas
Aunque el Colibrí de Vientre Negro puede ser ocasionalmente avistado en comederos o en jardines, se encuentra principalmente en los bosques de montaña y a lo largo de los bordes del bosque. Así que, si te alojas en nuestro retiro de montaña y mantienes los ojos abiertos, quizás tengas la suerte de ver a este pequeño colibrí deslumbrante revoloteando entre los árboles.
Consejos para Observar al Colibrí de Vientre Negro
- Temprano en la mañana: Los colibríes son más activos en las primeras horas, así que dirígete a tu balcón o explora los jardines al amanecer para aumentar tus posibilidades de ver uno.
- Busca flores: Los colibríes son atraídos por las flores de colores vivos y néctar fácilmente accesible. Mantén un ojo cerca de arbustos y árboles en flor.
- Escucha el zumbido: El rápido batir de sus alas crea un zumbido distintivo. Una vez que sepas qué escuchar, podrías sorprenderte con la frecuencia con la que los oyes.
Con un poco de paciencia y estos consejos prácticos, quizás puedas añadir al Colibrí de Vientre Negro a tu lista de aves de Costa Rica. Y no olvides, si tienes preguntas sobre las aves que ves alrededor de nuestro retiro, nuestro personal competente estará siempre encantado de ayudarte.
Para más información, por favor consulta nuestra guía completa sobre los aves de Costa Rica.




